«Yo te recuerdo Avilés, tan guapina y tan galana, tu puerto de pescadores, tus playas, y tus montañas.»
Vicente Díaz
¡Hola, «caleyante»!
Hoy, nos toca hablar de la tercera ciudad que configura el triángulo del centro de Asturias, junto con Gijón y Oviedo: Avilés. A pesar de estar considerada todavía una ciudad industrial, luce un centro histórico medieval casi intacto, y una importante obra de la arquitectura moderna: el Centro Niemeyer.
AVILÉS Y SUS ORÍGENES
Cabe decir que no contamos con mucha información de la Prehistoria en Avilés, aunque se encontraron muestras culturales del Paleolítico Inferior y el Neolítico en Trelles y La Rocica.
Algunos/-as historiadores/-as, hablan de una tribu que habitaba la zona, llamada “tribu de los Zoelas”, hasta que llegan los romanos, cuyos restos encontramos en la Comarca. Se dice, de hecho, que nos dejaron el topónimo “Avilés”, que vendría del nombre latino “abilius”.
PRIMERAS DOCUMENTACIONES
CASTILLO DE GAUZÓN
Pero no es hasta el S.X, cuando empieza a documentarse su historia, hablándose de una villa al fondo de la ría protegida por el castillo de Gauzón, construido por Alfonso III “el Magno”, para la defensa del puerto y de las incursiones piratas.
FUERO DE AVILÉS
Alfonso VI concede el Fuero de Avilés en 1085, confirmado por su nieto Alfonso VII en 1155. El pergamino, del que se conserva una copia de 1289 en el Ayuntamiento, es uno de los más antiguos testimonios de nuestro idioma. Su redacción en romance, donde se armonizan formas lingüísticas del provenzal, hace que se considere el primer texto conocido en asturiano. Este fuero, significa el nacimiento de Avilés como ciudad. A partir de ese momento, y por los privilegios del mismo, la ciudad medieval se fortifica. Pasa a ser la segunda de Asturias y uno de los principales puertos, no sólo del Cantábrico, sino de zonas marítimas del Atlántico Europeo. Entre los privilegios que obtiene Avilés, está la celebración de ferias y mercados. Por lo tanto, el fuero se tradujo en un espectacular progreso del Avilés medieval.
Este fuero fue ampliado por Fernando IV en el S.XIII a todos los reinos de León y Castilla, con excepción de Murcia, Toledo y Sevilla.
AVILÉS AMURALLADA
A finales del siglo XIII se completó el trazado circular de la muralla, espacio conocido como La Villa, aunque pronto la población saltó los muros para crecer a partir de lo que hoy es la Plaza España.
AVILÉS MERCANTIL
Durante el reinado de Isabel y Fernando, se concedieron en la villa de Avilés diversas mercedes para paliar los efectos del incendio que había destruido la ciudad en 1479, una de las cuales fue la celebración de un mercado franco los lunes, privilegio confirmado en 1622 por Felipe IV.
La villa del S.XVI, era una pequeña población de comerciantes, con un puerto en el que se acumulaban el pescado y las mercaderías (sobre todo trigo, azúcar y telas).
De hecho, el tráfico portuario y la actividad mercantil, fueron origen de una próspera industria de construcción naval y de reparación de embarcaciones, así como de cestería y fabricación de redes. Los mercados del norte, también daban trabajo a los comerciantes avilesinos, que desde 1529 tenían licencia para el tráfico de productos llegados desde Las Indias, hasta entonces reservados a Sevilla. Este comercio originó muchas disputas en los ovetenses por el desacuerdo en el pago de tributos.
NUEVOS AVANCES Y PERSONAJES RECONOCIDOS
Su tradición marinera nos dio, entre otras cosas, una figura reconocida: Pedro Menéndez de Avilés, “el Adelantado”. Sobrenombre que se le dio por tomar posesión de La Florida, en nombre de Felipe II en 1565.
En 1584 se inicia la traída de agua, avance muy celebrado, ya que, principalmente, evitaba las epidemias y las infecciones.
Otra construcción importante en esas fechas, fue un nuevo muelle, autorizado por Felipe II en 1585. Unos años después, en 1605, se concedió el privilegio de recibir navíos de alto bordo.
Hacemos una breve pausa en la actividad marítima, y aprovechamos para nombrar a un artista con origen en Avilés. Se dice que es el más importante de la segunda mitad del S.XVII: Juan Carreño Miranda. Como pintor oficial de la casa real, retrató a varias personas, entre las que destaco a Eugenia Martínez de Vallejo. Una mujer con una enfermedad congénita, que le provocaba obesidad, y que formaba parte de la «gente de placer» del rey. Contamos con 2 retratos suyos: vestida y desnuda.
CONFLICTOS BÉLICOS
Y, del arte, a los conflictos bélicos. En Avilés, tuvieron lugar diferentes conquistas. En 1762, los ingleses tomaron el Castillo de Nieva, uno de los puntos fundamentales en la defensa de la villa. Y, en 1809, las tropas de Napoleón tomaron la ciudad, y se asentaron en el Palacio de Camposagrado, donde estuvieron hasta 1811.
AVILÉS SIN MURALLA
IMPORTANTES CAMBIOS EN AVILÉS
En este siglo, el S.XIX, caían las murallas de la ciudad. Fue un período de importantes cambios: se hicieron la dársena de San Juan de Nieva y el malecón de la desembocadura de la ría, y se llevaban a cabo las obras de la carretera de Oviedo. Se iniciaba la industrialización con el asentamiento, entre otras, de la fundición de Arnao o de la Real Compañía Asturiana de Minas, haciendo que el puerto de Avilés llegase a ser el primer puerto del Cantábrico y la Capital Marítima de Asturias.
También dio lugar a figuras de renombre, como Armando Palacio Valdés, escritor e hijo adoptivo de la villa.
Una celebración con gran arraigo popular, que aún sigue teniendo lugar hoy en día, fue originada en esta época: en 1893 Claudio Luanco, doctor de la villa, crea la fiesta del Bollo.
Avilés fue una de las primeras urbes del norte de España en contar con servicios como el alumbrado público eléctrico (1891), tren, tranvía o teléfono. En 1918 funcionó el primer servicio de autobuses.
INDUSTRIALIZACIÓN DE LA REGIÓN Y DEL CONCEJO
Decíamos que, hasta la década de los 50, Avilés era una villa marinera y comercial. Pero experimenta una profunda transformación hacia la industria, marcado fundamentalmente por el acero, el aluminio, el cinc y el vidrio, con grandes industrias de la siderurgia y la metalurgia pesada. Este hecho, trajo aparejado el crecimiento del puerto comercial, la llegada masiva de migrantes (la población se incrementa desde los 10000 habitantes en 1900 a los 82500 en 1960), y el despegue urbanístico, declarándose el centro urbano como Conjunto Histórico Artístico. Pero, también, conlleva el aumento de la contaminación.
AVILÉS Y SU ESCUDO
A finales del S.XX, en 1979, se empieza a usar el escudo de Avilés. Dice la tradición, que su origen está en la participación del marinero avilesino Rui-Pérez en la conquista de Sevilla por el rey Fernando III, en 1248. Capitaneaba uno de los navíos de la escuadra de Ramón de Bonifaz. En la proa, portaba una sierra con la cual rompió la cadena que unía las Torres del Oro, y que impedía la entrada por el río Guadalquivir a la ciudad, permitiendo a los cristianos conquistar Sevilla.
AVILÉS EN EL SIGLO XXI
Actualmente, Avilés es una ciudad dinámica que, en pleno siglo XXI, conservando la identidad de sus raíces medievales, se sometió a un proceso de renovación urbanística y ambiental, para transformar los espacios degradados por la industria en las áreas circundantes a la ría, proyectándose hacia el exterior, para atraer a turistas y mejorar la calidad de vida y el bienestar de sus vecinos/-as.
El ejemplo más visible de este proceso, es el Centro Cultural Niemeyer, cuya visita no puedes perderte. No dejes de pasear también por su casco antiguo y el barrio de Sabugo. Y, si te apetece, ya sabes que puedes unirte a una visita guiada privada por Avilés, con VENTE A «CALEYAR». Los detalles, en el enlace. Y, para más información, ponte en contacto conmigo.
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