CATEDRAL DE OVIEDO

En primer plano, ecultura en bronce Ana Ozores, más conocida como "La Regenta". Se muestra de espaldas a la Catedral de Oviedo, que se muestra imponente al fondo de la imagen, con su torre gótica bañada por un rayo de sol y dándole magnitud en medio de un cielo azul.

«La torre de la catedral, poema romántico de piedra, delicado himno, de dulces líneas de belleza muda y perenne, era obra del siglo diez y seis, aunque antes comenzada, de estilo gótico, pero, cabe decir, moderado por un instinto de prudencia y armonía que modificaba las vulgares exageraciones de esta arquitectura».

¡Hola, “caleyante”!

Hoy, nos toca acabar con el capítulo del Camino de Santiago, y, lo haremos, hablando de la Catedral de Oviedo, o la “Sancta Ovetensis”, y explicando el porqué de ese nombre.

Para ello, haremos un viaje con nuestra mente en el tiempo, hasta el siglo VIII. Y es que, como ya mencioné en la entrada de la historia de Oviedo, la leyenda nos cuenta que su origen data del año 761. Llegan dos monjes benedictinos, Fromestano y su sobrino Máximo, y, ante la belleza del lugar, deciden construir el Monasterio de San Vicente. En esa época, gobernaba Fruela I, cuarto rey del Reino Astur, que comenzó Pelayo, tras, según cuenta la leyenda, la famosa batalla de Covadonga, en el año 718/722. (Si quieres más información sobre esta batalla, accede a la entrada sobre la historia de Covadonga). La capital era entonces Cangas de Onís, aunque Fruela ya había instalado su residencia en Oviedo.

De hecho, fue este monarca quien construyó la primera basílica a “El Salvador y los 12 Apóstoles”, que fue posteriormente destruida. Reconstruida por Alfonso II, irá creciendo, girando principalmente en torno a la peregrinación y sus reliquias (convirtiéndose así en la «Sancta Ovetensis» ), hasta el S.XVIII, con añadidos y reconstrucciones durante los siglos XIX y XX.

En el año 1996, se redacta un Plan Director de 26 fases para su preservación, proceso que dura hasta hoy (año 2024).

Por tanto, cuando entramos en la Catedral de Oviedo, nos adentramos en 1200 años de historia, que nos hacen viajar desde el recogimiento de los estilos Prerrománico y Románico, hacia la apertura del Gótico, con modificaciones en el Renacimiento, ampliaciones durante la Contrarreforma Católica reflejadas en el estilo Barroco, y transformaciones en la Edad Contemporánea.

¿ME ACOMPAÑAS EN ESTE VIAJE?

Ya su nave central, nada más entrar, es impresionante. Sus vidrieras nos sorprenden contando diferentes historias, como la del Reino de Asturias, la de la llegada a Tazones en su primer viaje a España en 1517 de Carlos I de España/ V de Alemania, o la de la apertura del Arca Santa.

Al fondo, destaca el retablo mayor, cubierto de pan de oro, de Giralte de Bruselas y su taller, el tercero más importante de España de los tardogóticos (siendo el primero el de Sevilla, y el segundo el de Toledo). Los retablos servían para llegar a las personas analfabetas, leyéndolo de abajo a arriba y de izquierda a derecha. En este caso, narra la historia de la vida de Cristo. En él, se muestran las primeras gafas documentadas del arte asturiano, las que lleva Jerónimo, uno de los 4 padres de la iglesia latina. Si te detienes a observarlo con calma, descubrirás otros detalles curiosos y guiños interesantes.

Antes de salir del edificio, el claustro, con una función múltiple (articular espacios y funeraria), permite disfrutar de un espacio al aire libre, donde, además, se conserva una especie endémica de salamadra. Con sus 3 fases de contrucción bien diferenciadas (siglos XIV y XV), constituye, junto con la sala capitular, el inicio del estilo gótico.

Pero, la parte más emblemática y antigua de la catedral, es, sin duda, donde se guardan las reliquias y las joyas de la monarquía asturiana: la Cámara Santa.

CÁMARA SANTA DE LA CATEDRAL DE OVIEDO

Se trata de una construcción prerrománica, con 2 plantas que no se comunican entre sí: la planta baja es la Cripta de Santa Leocadia (función funeraria) y la planta alta, la que vamos a desarrollar, la Capilla de San Miguel.

Su bóveda está reconstruida, ya que la original se hundió tras la Voladura de la Revolución del 34 (en otra ocasión hablaremos de esta revolución).

La tradición cuenta que Alfonso II la construyó como capilla palatina. Aunque, hoy día, se concluye que fue Alfonso III quien la mandó construir como capilla episcopal con función martirial y funeraria. Más adelante, pasará a formar parte de la basílica de “El Salvador y los Doce Apóstoles”, con función de enterramiento martirial y tesoro.

RELIQUIAS DE LA CÁMARA SANTA

Sus reliquias, supuestamente llegadas de Tierra Santa, han atraído a peregrinos y peregrinas desde la Edad Media hasta la actualidad, conformando así, la Sancta Ovetensis.

Y es que, la tradición nos cuenta que, desde principios de siglo VII, desde que los cristianos comienzan a huir desde Jerusalén, llevan consigo el arca santa con las reliquias. Por tanto, viaja por Egipto, el norte de África, Sevilla y Toledo. Tras la batalla de Guadalete, en el año 711, con la “conquista” del territorio peninsular, el lugar más seguro será el norte. Permanecerá guardada durante unos 80 años en el Monsacro, hasta que, en el siglo IX, Alfonso II la traslada a Oviedo.

Pero, no se abrirá, como comentábamos en la entrada de «Asturias y el Camino de Santiago» , hasta el año 1075, cuando Alfonso VI descubre las reliquias de su interior, haciendo que se convierta en visita imprescindible durante el peregrinaje.

La que más va a destacar, es el Santo Sudario (“sudario Domini”), un lienzo rectangular de lino que, supuestamente, sería el paño con el que, tal como mandaba la costumbre judía, se cubriría la cara de Jesucristo, antes de colocar la sábana de Turín. En un estudio pormenorizado, se concluyó que las manchas de sangre correspondían a sangre viva (de la corona de espinas) y a sangre muerta (salida del cuerpo una vez muerto por un edema pulmonar).

El que encontramos habitualmente en la Cámara Santa es un facsímil, siendo expuesto el supuesto original únicamente 3 semanas al año: Semana Santa, Semana de Pascua y durante el Jubileo de la Santa Cruz (del 14 al 21 de septiembre). Así mismo, hay 3 días al año que se baja al altar mayor: Viernes Santo, el 14 y el 21 de septiembre.

JOYAS DE LA MONARQUÍA

Este relicario, se unirá a las donaciones de la monarquía asturiana: la Cruz de los Ángeles, la Cruz de la Victoria y la Caja de las Ágatas. Se consideraba herejía representar con cuerpo a Dios, por lo tanto, en su lugar, donaban joyas. Todas ellas sufrieron daños durante la Voladura de 1934 y durante un robo en 1977.

La Cruz de los Ángeles es una cruz griega de alma de cerezo, donada, según cuenta la leyenda, en el año 808 por Alfonso II, que quería entregar la mejor cruz a su ciudad, y le pide ayuda a 2 orfebres. Cuando va en su búsqueda, no encuentra rastro de ellos, pero sí de una bonita cruz, considerando que habían sido dos ángeles que le había enviado Dios a ayudarle. La monarquía y la religión iban de la mano, por lo que, daba mucha importancia a los reyes, tener vinculación directa con Dios.

La Cruz de la Victoria, en cambio, es una cruz latina, en alma de roble. Fue donada en el año 908 por Alfonso III y su mujer Jimena. Según la leyenda, sería la que portaba Pelayo en la batalla de Covadonga, que Alfonso III mandaría decorar en el Castillo de Gauzón.

La Caja de las Ágatas la donan Fruela II y su esposa Nunilo en el año 910, para guardar las reliquias.

LA HISTORIA CONTINÚA

A pesar de todos los acontecimientos que sufrió la Catedral de Oviedo (le cayeron dos rayos, fue afectada por la Revolución del 34, por la Guerra Civil…), a día de hoy, nos permite seguir disfrutando este vestigio de la historia. Cada vez que paseo por ella, descubriendo sus rincones, no puedo dejar de imaginarme a esa Ana Ozores de La Regenta, acudiendo a diario a confesarse con don Fermín de Pas, como tantas y tantas otras personas. Por tanto, entre los muros que la rodean, seguro que quedan muchas historias protegidas para siempre por las piedras que los forman.

Te animo a descubrirla. Y, si quieres, como guía oficial, te puedo acompañar en este viaje tan especial, en una visita privada a la Catedral de Oviedo.

Contáctame y, ¡VENTE A “CALEYAR”!

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