CUIDEIRU / CUDILLERO

Una gaviota aparece de protagonista en la imagen, sobre una bola de piedra cubierta de musgo verde. De fondo, una panorámica de las "casinas" de colores de Cuideiru, dibujando una especie de anfiteatro sobre la ladera boscosa de la montaña.

«En el nombri de Jesús y la Virgin Soberana, vou ichar l’Amuravela comu San Pedro asperaba».

L’Amuravela de Cuideiru.

¡Hola, «caleyante»!

Después de un tiempo sin actualizar el blog, hoy volvemos con uno de los rincones más icónicos y fotografiados de nuestra “tierrina”: Cuideiru (o Cudillero). Pero hoy no vamos a quedarnos sólo en la foto del anfiteatro de colores; vamos a “caleyar” por su historia de sal, sus leyendas de vikingos, sus luchas sociales, y ese carácter indomable que lo hace único.

CUDILLERO: EL ANFITEATRO DE SAL Y LEYENDAS

¿POR QUÉ CUDILLERO? EL ORIGEN DEL «CODILLO»

Muchas personas creen que el nombre viene de la fabricación de tazas o escudillería, pero la versión más aceptada por expertos como Agustín Bravo es la que defiende que viene de “codillo”. Si miras el puerto desde la mar o desde sus miradores, verás ese ángulo o «codo» natural que forma la tierra para protegerse de la bravura del Cantábrico. Ya en el siglo XIII se escribía como “Codillero”.

EL «ORO BLANCO»

Y, aunque hoy lo vemos como un destino turístico, Cudillero nació gracias al “oro blanco”. La sal era el pilar básico de la economía: servía para la medicina, el curtido y, sobre todo, para conservar alimentos como el pescado, dando origen al término «salario». Desde el siglo IX, reyes como Alfonso III impulsaron estas explotaciones que se concentraban en apenas 10 km de costa, desde la ría de Pravia hasta Avilés. Fue esta industria la que permitió que el puerto creciera desde el siglo XIII bajo el impulso del rey Alfonso X, ya que permitió que la pesca se conservara por días.

VIKINGOS Y MATRIARCADO

Muy importantes, para que los marineros se orientaran, eran los faros. El de este pueblo pesquero, de cuarto orden, parpadea con la letra “D” en Morse. Lugar ideal para hablar de quiénes son los pixuetos (los pescadores locales).

Existe el mito de que descienden de vikingos, pero la realidad histórica apunta más a «Pueblos del Mar» – sardos, sículos o cretenses- que llegaron huyendo de crisis sociales y climáticas desde el Mediterráneo o las costas atlánticas hace siglos.

Lo que no es un mito es el matriarcado. Mientras los hombres se jugaban la vida en «puerto afuera», en tierra mandaba la mujer. En Cudillero, las mujeres no sólo llevaban la casa; ellas administraban el dinero, negociaban los casamientos y tenían el voto delegado. Era un feminismo temprano y práctico: ellas eran la autoridad en tierra mientras el hombre era una sombra en el horizonte.

Como dice el refrán: «En Luarca y en Cudillero las mujeres beben primero».

Esa fuerza femenina se celebra en el Perlindango, el baile más típico y exclusivo de la villa, recuperado por Elvira Bravo. Es un baile sólo de mujeres donde, entre estrofas con letras picantes y de doble sentido, mueven con viveza sus delantales de lujo o «perlindangos».

UNA SOCIEDAD DE CONTRASTES: PIXUETOS Y VAQUEIROS

Pero los/-as pixuetos/-as no vivían solos/-as.

Si algo define a este pueblo es su compleja estructura social: pixuetos, caízos, marnuetos, xaldos y vaqueiros.

Cuideiru no siempre fue este lugar idílico; su historia está marcada por grietas sociales. Antiguamente, incluso en el descanso eterno, existía un estigma social: en el cementerio y en la iglesia, los entierros y los asientos se dividían por clases.

Por un lado, tenemos a los pixuetos (pescadores), con su espíritu independiente y sus raíces ligadas a la mar. Por otro, los xaldos, que eran los de la aldea. Y, por otro, la historia de los Vaqueiros de Alzada, ganaderos trashumantes que sufrieron siglos de discriminaciones.

Al pasear por el cementerio o entrar en la Iglesia de San Pedro (construida en el siglo XVI, sobre una capilla anterior, y pagada íntegramente por el Gremio de Mareantes), aún se siente el eco de esas divisiones.

Hasta 1820 los vaqueiros tenían prohibido sentarse en el interior del templo con el resto de vecinos/-as (tal como aun podemos apreciar en la inscripción de la iglesia de San Martín de Luiña).

Fue la fuerza y la razón la que acabó venciendo a esas «escandalosas distinciones», que tanto indignaban a Jovellanos.

EL SUEÑO AMERICANO Y LAS ESCUELAS SELGAS

Poco después de la visita de este ilustrado del S.XVIII, en el S.XIX, se levantó el Ayuntamiento. Era el lugar donde antes se alzaba el «Palación», la fortaleza medieval de los Omaña con su torre almenada. Su desaparición marcó el inicio de una nueva era: la independencia de Cudillero (que formaba parte de Pravia) en 1837.

Pero el siglo XIX trajo también una sombra: la emigración. Entre las malas comunicaciones y la falta de infraestructuras, más de cien mil asturianos cruzaron el charco hacia las Américas. Fue una huida mayoritariamente masculina, provocada en gran parte por la plaga del hongo de la patata que arrasó Europa. Curiosamente, mientras el resto del continente sufría, Cudillero aumentó su población en esa década, resistiendo como siempre a contracorriente. Esos «indianos» que triunfaron regresaron para cambiar el pueblo.

Gracias a mecenas como Fortunato Selgas, Cudillero fue de las primeras poblaciones de Asturias con luz eléctrica, en 1899. Selgas trajo el arte de Goya o El Greco a su Quinta, y fundó las Escuelas Selgas, en 1915, aplicando el método Fröbel. Un sistema revolucionario donde a los/-as niños/-as se les trataba con dignidad y el juego era la herramienta para aprender.

SABORES DE RESISTENCIA: EL CURADILLO

Si paseas por «les caleyes” y miras a los balcones, verás, con suerte, unos pequeños tiburones (gata o touca), secándose al viento del nordeste. Eso es el Curadillo, el plato más ancestral de Cuideiru. No nació como gastronomía, sino por supervivencia. Cuando el temporal cerraba el puerto en invierno y no había qué comer, los marineros tiraban de este pescado seco que se rehidrata y se guisa con verduras y algo de compango. Es el sabor de la resistencia de un pueblo que aprendió a sacar alimento del viento.

EL CUDILLERO QUE VIVE EN EL RECUERDO

Para terminar, me gustaría que te imaginaras este anfiteatro sin sus vivos colores. Porque hubo un tiempo en que Cudillero no era esta postal luminosa de hoy. Las lanchas se varaban en la arena y el pueblo era mucho más duro, más gris y más áspero. Existe un libro, “Cudillero en el recuerdo” (de Juan Luis Álvarez del Busto), lleno de fotografías en blanco y negro que nos enseñan ese Cuideiru que ya desapareció, pero cuya memoria sigue latiendo bajo cada calle y cada escalera.

“Caleyamos” por la historia de un pueblo que nunca lo tuvo fácil. Hemos hablado de la sal que le dio nombre, de los marineros que se jugaron la vida en la mar y de los emigrantes que soñaron con volver para levantar escuelas, casas y luces en este puerto. Pero también se habló de dignidad y resiliencia: de los vaqueiros luchando por ocupar su lugar dentro de la iglesia; de las mujeres sosteniendo la economía familiar mientras el mar se llevaba a los hombres durante meses; y del Perlindango, que no era sólo un baile, sino una manera de espantar la soledad y seguir celebrando la vida.

Porque si algo define a este “codillo” de tierra es precisamente eso: la capacidad de resistir sin perder nunca la identidad. Cudillero ha sobrevivido a temporales, exclusiones, pobreza y emigración, y aun así sigue siendo un pueblo orgulloso de ser pixueto y profundamente VIVO.

Como dice cada 29 de junio el sermón de L’Amuravela: “En el nombri de Jesús y la Virgin Soberana, vou ichar l’Amuravela comu San Pedru asperaba”. Hoy también hemos “amurado las velas” de nuestra curiosidad en este puerto.

Así que, cuando vengas, no te lleves solo una foto bonita, llévate también toda esta historia, y el respeto por un pueblo pequeño que ha sabido navegar a través de las tempestades.

Si quieres descubrir todos estos secretos y “caleyar” conmigo por sus callejuelas y miradores, no dudes en apuntarte a la excursión “Cabos, puertos y mar”. Además de descubrir el alma de este «pueblín», conocerás Lluanco (Luanco), el Cabu Peñes (Cabo de Peñas), y la playa del Gavieiru (playa del Silencio).

Ponte en contacto conmigo para más información y, ¡VENTE A «CALEYAR»!

PÁGINA INICIAL DE VENTE A «CALEYAR»

2 comentarios sobre “CUIDEIRU / CUDILLERO

  1. Gracias por la informacion de este hermoso pueblo Asturiano y sin lugar a dudas no hay mejor guía que Ines para conocerlo .
    Mi experiencia con Vente a Caleyar no fue maravillosa, sino lo siguiente y definitivamente repetiré.
    Gracias siempre !!!!!

    1. ¡Qué bueno leerte, Yolanda! ¡Espero que vaya bien todo por Curaçao! Un abrazo y, ¡gracias a ti por recordar la experiencia después de más de un año!

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