“Te amé, te amo, te amaré por nunca siempre jamás amén, Llanes, Lybunca, la Puebla de Aguilar o Villasaro, y mi asperjante amor te lo declaro con tu propio pudor y mi descaro”.
Celso Amieva
¡Hola, “caleyante”!
Uno de los lugares más conocidos de Asturias es, sin duda, Llanes, un “conceyu” o municipio que alberga más de 30 playas, en sus 50 km de costa.
Comparte nombre con su capital, en cuya historia nos vamos a centrar.
HISTORIA DE LLANES
ORIGEN Y PUEBLA DE AGUILAR
Ya se tiene constancia de asentamientos por la zona de Llanes desde la Prehistoria. Prueba de ello son, por ejemplo, el Ídolo de Peña Tú (conjunto neolítico descubierto en 1913 en las inmediaciones de Puertas de Vidiago), sus diferentes cuevas, o las investigaciones de asentamientos a través de supuestos concheros (basureros prehistóricos).
También los romanos ocuparon estas tierras, aunque no se encontraron restos fortificados de esa época.
Y, aunque hay pocas referencias escritas, se sabe que el concejo de Llanes estaba ocupado por el territorio de Aguilar desde el siglo XI al XIII. De hecho, en el siglo XII, se levantaron dos monasterios benedictinos: San Salvador de Celorio y el de San Antolín de Bedón.
Pero, no será hasta el siglo XIII, cuando conozcamos a la villa por su nombre, denominándose hasta entonces como Puebla de Aguilar.
LLANES Y SU MURALLA
Y es que, hacia 1228, Alfonso IX le concederá el fuero. Los fueros se daban con la intención de concentrar a la población y, para lograrlo, les otorgaban la exención de impuestos y ciertos privilegios reales.
Inmediatamente después, se construirá la muralla, para dignificar a la villa y protegerla. Esto la convertirá en un importante puerto pesquero y comercial durante el siglo XV, siendo uno de los primeros lugares de Asturias que desarrollará la industria pesquera.
Pero también sufrió, como muchas otras ciudades en época medieval, dos grandes incendios, uno en 1480 y otro en 1509. Este último devastó la ciudad, salvando sólo en su totalidad el torreón y las murallas (muchas de las edificaciones estaban hechas en madera, una chispa hacía que todo quemara).
El fuero se seguía ratificando por los monarcas posteriores, salvo por uno, que parece que no se lo quiso dar de buena gana. Se trata de Carlos V, que no debía estar de acuerdo en que no le considerasen rey absoluto hasta la muerte de su madre, Juana de Castilla.
VILLA MARINERA
La llegada de este rey en 1517, unido a un gran desarrollo de la pesca de la ballena, y a la participación en conflictos navales como la Conquista de Sevilla, hizo que Llanes se convirtiera en una importante villa marinera.
Se le concede a su puerto el alfolí de la sal, que permitía la conservación de los excedentes de pesca. El gremio de mareantes comienza a coger peso.
La pesca de la ballena se hace tan abundante, que, durante el siglo XVII, los marineros tenían que pagar como diezmo a la iglesia un ala de cada una que capturasen.
DECADENCIA Y EMIGRACIÓN
Pero, en la primera mitad del siglo XVIII, las ballenas se alejan de las costas asturianas.
Eso, unido a la progresiva pérdida de calado y la competencia de otros puertos como Ribadesella o Gijón, a pesar de que en el siglo XVIII se impulse el turismo con visitantes de toda Europa, y en el XIX sea un importante centro conservero, provocó su decadencia.
Los procesos migratorios se van a intensificar, sobre todo en la segunda mitad del siglo XIX.
RETORNO Y AUGE DEL TURISMO EN LLANES
Algunas de las personas que emigran, regresan con dinero, la famosa figura del “indiano”, dándole un cambio arquitectónico al lugar, desarrollando importantes iniciativas en el ámbito educativo, social y recreativo, y convirtiéndola en una villa de abolengo.
Esto hace que, esta clase burguesa, haga un aprovechamiento balnear de la zona, convirtiendo el turismo en su principal recurso en las últimas décadas, haciendo que turistas de todas partes del mundo vengan a disfrutar de sus paisajes.
De hecho, dichos paisajes han sido escenarios de diferentes localizaciones cinematográficas, desde 1941. Otro importante recurso turístico que el Ayuntamiento ha sabido aprovechar, a través del proyecto “Llanes de Cine”. 18 largometrajes, un corto y 3 series de televisión, así como numerosos documentales, anuncios, vídeo-clips y promociones, se muestran en varios paneles repartidos por los 25 lugares del municipio donde se rodaron.
Si te apetece llenarte de la magia de estos maravillosos escenarios, puedes unirte a la excursión de la “Costa Oriental”. Además de los bufones y Ribadesella, recorreremos Llanes descubriendo todas sus curiosidades. (Puedes obtener más información en los siguientes enlaces: qué son los «bufones» y la historia de «Ribadesella»). Subiremos al Paseo de San Pedro, observaremos los famosos Cubos de la Memoria de Ibarrola, y nos adentraremos en su Conjunto Histórico-Artístico. Pasearemos por sus plazas medievales y su Torreón, y terminaremos bañadas por el Cantábrico en la playa del Sablón.
Si te apetece profundizar en estos parajes, ¡VENTE A «CALEYAR»!
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