COVADONGA / CUADONGA

Imagen de la estatua de Pelayo, primer rey de la monarquía asturiana, con un brazo en alto y la Cruz de la Victoria sobre su espalda. Imagen sacada desde abajo, dejando ver en la parte inferior el apoyo sobre el que está puesta, con su nombre "Pelayo", inscrito. El cielo azul totalmente despejado.

«Y hacer caso a Don Pelayo, luchando con pundonor. Pues mientras nos queden piedras, lo que nos sobra es valor. Porque Asturias es mi patria, y sincera es su bandera. Covadonga, la santina más bonita de la tierra».

Melendi

¡Hola, «caleyante»!

¿Hablamos de un lugar mágico? Independientemente de que seas o no creyente, el Santuario de Covadonga, y todo su entorno, no deja indiferente a nadie.

Para hablar de Covadonga, profundizaremos en la historia de un personaje conocido, seguro que te suena la figura de Pelayo, ¿verdad?

COVADONGA Y SU IMPORTANCIA

Digamos que Pelayo y la Batalla de Covadonga es para España, y más concretamente, para Asturias, como el Rey Arturo para los ingleses. Pero sin películas de Hollywood por el medio. Personajes reales, mezclados con leyendas antiguas que los convirtieron en héroes para dar un origen mitológico a las naciones más antiguas. Su figura y la victoria de Covadonga significaron el origen del Reino Astur y el inicio de la llamada Reconquista frente al poder musulmán, así como la génesis del futuro del Estado Español.

Covadonga, como decía, es un lugar mágico de peregrinación. Personas del norte de España, sobre todo de Asturias, vienen caminando pasando días a la intemperie, al igual que se hace con el más conocido Camino de Santiago. (Entra en este enlace si te apetece leer más acerca del «Origen del Camino de Santiago» ).

Así que, ¿te apetece dar un paseo por los orígenes de la historia de este enclave y los entresijos del inicio mitológico del Reino de España?

COVADONGA ANTES DEL CRISTIANISMO

Mucho antes de que el Cristianismo llegara a tierras astures, Covadonga en las culturas celtas estaba asociada a las divinidades femeninas del poder de la naturaleza. Una de ellas era la diosa Henna. Esta divinidad representaba los 3 ciclos de la naturaleza: el de la creación, el del sustento y el de la destrucción.

Además, el río Deva, que nace de las rocas que atraviesan este Santuario, formando un remanso llamado Pozón, lleva el nombre de otra divinidad de la cultura celta. Era la diosa de las aguas, de la que emanaba la vida, la purificación, la salud y el amor.

En este lugar, existe una fuente milagrosa. La leyenda afirma que quien beba de sus aguas cristalinas, encontrará el amor de su vida. Razón por la que muchas personas peregrinan hoy en día hacia este lugar.

Y, cuando llegó el Cristianismo a estas tierras, lo que hizo la iglesia fue adaptar estas arraigadas creencias en vez de destruirlas. Así nació La Santina, la Virgen de Covadonga.

CONQUISTA MUSULMANA Y PELAYO

WITIZA Y RODRIGO

Pero, centrémonos en la figura de Pelayo,. Era, supuestamente, hijo del duque Favila, perteneciente a la corte del rey visigodo Witiza, según un manuscrito del S.IX.

Witiza mató al supuesto padre de Pelayo por una disputa en relación a una mujer. El posterior rey astur, viendo peligrar su vida, se fue a Jerusalén hasta la muerte de Witiza.

Pelayo regresó a España, y se puso a las órdenes del rey Rodrigo. Este rey, había sido elegido por la Corte, ya que, por aquel entonces, la monarquía no era hereditaria. Hecho que no aceptarán ni el hijo de Witiza ni sus aliados, traicionándolo y permitiendo la llegada del ejército musulmán a la Península Ibérica, en el año 711.

BATALLA DE GUADALETE

El rey Rodrigo luchó contra el ejército invasor en la Batalla de Guadalete, pero sus ejércitos ya estaban debilitados por las escaramuzas que ya tenía con los vascones en el norte. Se dice que, al lado de Rodrigo, ya luchaba Pelayo. Al perder la Batalla de Guadalete, éste se refugió en Toledo. Dicen que allí guardó tesoros tan singulares como el mismísimo Arca de la Alianza. Este cofre sagrado, según la tradición, contenía las tablas de piedra con los Diez Mandamientos que Dios entregó a Moisés en el monte Sinaí, y estuvo custodiado en el Templo de Jerusalén construido por Salomón.

Casi la totalidad de la Península Ibérica cayó en manos de los musulmanes en pocos años, y Pelayo se estableció en Asturias. Se dice que, cerca de Oviedo, en el Monte Sacro, también escondió grandes tesoros.

Tras el establecimiento de los musulmanes en casi la totalidad de la Península Ibérica, los nobles visigodos pagaban sus impuestos a un gobernador bereber llamado Munuza. Y, pese a que tenía un buen trato con Pelayo, cuando éste fue de parlamentario a Córdoba, Munuza intentó seducir a su hermana. El posterior rey astur juró vengarse y, en el año 718, fue declarado fugitivo.

BATALLA DE COVADONGA

LEVANTAMIENTO ASTUR Y EJÉRCITO MUSULMÁN EN COVADONGA

Pelayo se refugió en el valle de Cangas de Onís, donde los astures realizaron un concilium para determinar si debían rebelarse contra los musulmanes y dejar de pagarles impuestos. Convenció a todos los nobles de iniciar una revuelta popular.

Los musulmanes, que estaban más centrados en la conquista de la Galia Narbonense (actual Francia), sufrieron una gran derrota en la localidad de Toulouse. El emir de Al Andalus quiso subir la moral de sus tropas aplastando las pequeñas revoluciones surgidas en tierras astures.

De esta manera, el general musulmán Al Qama y sus tropas entran a Asturias por las antiguas calzadas romanas. Tras días de lucha, los escasos efectivos que le quedaban a Pelayo, y el hambre que hacía mella en ellos, obligan a los guerrilleros astures a refugiarse en Covadonga, lugar ideal para resistir un asedio.

PELAYO Y LA CRUZ DE LA VICTORIA

Supuestamente Pelayo, antes de la batalla, tuvo la visión de una cruz con las alas de un ángel en el cielo, envuelta en una luz cegadora. Se trataría de la Cruz de la Victoria, símbolo de Asturias, y habría sido formada por un rayo que, al golpear un roble, talló dicha figura en su tronco.

Se entrelazan en este mito dos elementos de importancia fundamental en la tradición asturiana. Por un lado, el rayo, que era el símbolo del antiguo dios astur Taranis y que en la mitología asturiana es forjado por el «Ñuberu», señor de las nubes, de la lluvia y de los vientos. Por otro lado, el roble es el símbolo de la realeza asturiana. (La Cruz de la Victoria se custodia en la Cámara Santa de Oviedo. Puedes leer más información en la entrada de la historia de la Catedral de Oviedo).

El 28 de mayo del año 722, iniciaría la famosa Batalla de Covadonga, aquella que prendió la mecha de la «Reconquista» en el norte de la Península Ibérica.

CRÓNICAS DE LA BATALLA DE COVADONGA

Sobre este suceso existen 2 versiones de lo que sucedió ese día en Covadonga.

CRÓNICA CRISTIANA

  • La que nos han enseñado en las escuelas, es la de la crónica del rey Alfonso III del S.X., que decía: «Pelayo estaba con sus compañeros en el monte Auseva y el ejército de Al Qama llegó hasta él y alzó innumerables tiendas frente a la entrada de la cueva. Al Qama mandó entonces comenzar el combate y los soldados tomaron las armas. Se levantaron las catapultas, se prepararon las sondas, brillaron las espadas, se encresparon las lanzas e incesantemente se lanzaron saetas. Pero al punto se mostraron las magnificencias del señor. Las piedras que salían de las catapultas y llegaban a la casa de la Virgen de Santa María que estaba dentro de la cueva, se volvían contra los que las disparaban y mataban a los musulmanes. Y como Dios no necesita las lanzas, sino que da la palma de la victoria a quien quiere, 300 cristianos salieron de la cueva para luchar contra los musulmanes. Emprendieron éstos la fuga, se dividió en dos su ejército, y allí mismo fue al punto muerto Al Qama, y apresado el obispo traidor Opás. En el mismo lugar murieron 124000 caldeos, y los 63000 restantes subieron a la cumbre del monte Auseva y por un lugar llamado Amuesta descendieron a Liébana. Pero ni éstos escaparon de la venganza del señor.»

CRÓNICA MUSULMANA

  • Por otra parte tenemos la crónica musulmana correspondiente a Al-Maqqari, historiador musulmán del S.XVII, que dijo sobre la Batalla de Covadonga lo siguiente: «Dice Isa ben Ahmad al-Razi que en tiempos de Anbasa ben Suhaim al-Qalbi, se levantó en tierras de Galicia un asno salvaje llamado Pelayo. Desde entonces empezaron los cristianos de al-Ándalus a defender contra los musulmanes las tierras que aun quedaban en su poder (…). Los musulmanes, luchando contra los politeístas y forzándoles a emigrar, se habían apoderado de su país (…) y no había quedado sino la roca donde se refugia el rey llamado Pelayo con trescientos hombres. Los soldados no cesaron de atacarle hasta que sus soldados murieron de hambre y no quedaron en su compañía sino treinta hombres y diez mujeres. Y no tenían que comer sino la miel que tomaban de la dejada por las abejas en las hendiduras de la roca. La situación llegó a ser penosa, y al cabo de unos días, los despreciaron diciendo ‘Treinta asnos salvajes, ¿qué daño pueden hacernos?’.»

¿QUÉ OCURRIÓ REALMENTE EN LA BATALLA DE COVADONGA?

Cada vez más historiadores/-as coinciden en que dicha batalla no existió. Las crónicas suceden 2 siglos después del acontecimiento (las de la época no mencionan absolutamente nada), y no existen confirmaciones arqueológicas de una batalla de tal magnitud.

Eso sí, si hay gente asturiana leyendo este post, la Batalla de Covadonga SÍ existió, sin duda alguna (que si no me echan de la «tierrina», y entonces no te puedo enseñar estos maravillosos lugares). 😉

DESCUBRE LA MAGIA DE COVADONGA

Está claro que las escaramuzas entre cristianos y musulmanes existieron realmente, y que algo encendió la mecha de la llamada Reconquista en el norte de la Península Ibérica. Quizás en Covadonga, o quizás en otro lugar. Sin embargo, si escogieron Covadonga, es porque no deja de ser un lugar mágico, un lugar telúrico, que, como mencionamos con anterioridad, ya era sagrado para las personas que allí vivían antes de que el Cristianismo embelesara las tierras de Asturias.

Así que, vente a descubrir este rincón asturiano. Desde diferentes puntos, ya podrás observar uno de los elementos que componen el Santuario: su Basílica. Construida a principios del S.XX, en caliza rojiza, llama la atención desde la carretera. Aunque, el lugar más entrañable, es la Capilla; dentro de una cueva natural, te espera la «Santina«. Ojo con su escalera, que puede resbalar, ya que está desgastada debido a que la gente la sube de rodillas para mantener una promesa (de ahí su nombre, la «Escalera de la Promesa«). Y, el broche lo pone la «Campanona«, una campana mandada construir en La Felguera, para una exposición en París, y cuyo peso es de 5000 kg.

Si te apetece, te acompaño a «caleyar» por este entorno en la excursión «Picos de Europa». Además de visitar Covadonga, subiremos a los Lagos de Covadonga, donde podremos pasear por su espacio natural, y terminaremos el día en Cangas de Onís, la primera capital del Reino Astur. (Si quieres más información de estos lugares, puedes leer en las entradas con la información de «Picos de Europa y los Lagos de Covadonga» y de la historia de «Cangas de Onís»).

Y, para despedirme, te dejo con un dicho asturiano. Tienes que aprenderlo si vienes a Asturias, ya que seguro que lo escuchas:

«Asturias es España, y, lo demás, tierra conquistada». 😉

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